Septiembre 2020
Septiembre es el mes de nuestras Fiestas Patrias. Este año las actividades de celebración estarán fuertemente restringidas por la Pandemia Covid-19.

No podrá haber reuniones masivas. No se podrán visitar las segundas viviendas, las reuniones familiares estarán limitas a 5 visitas por hogar y habrá cuarentenas en muchas localidades, sumado a un toque de queda más temprano de lo habitual. Tampoco se celebrará la tradicional Parada Militar.
Estas restricciones que, sin duda son molestas para la mayoría, son absolutamente necesarias para proteger la salud de la población, limitando en la medida de lo posible, la propagación del virus. La actividad económica se ha visto fuertemente comprometida.
Sin embargo ha habido una propuesta novedosa de los vendedores y los pequeños empresarios dedicados al rubro alimentario. Existe una inmensa cantidad de ofertas de ventas de dichos productos, despacho a domicilio, haciendo énfasis en la seguridad de sus entregas y que éstas serán más oportunas y con todos los respaldos correspondientes.
Hasta el año pasado, el turismo aumentaba significativamente en estas fechas. No sólo la salida de miles de compatriotas a importantes sitios turísticos de nuestro país y del extranjero, sino que el inmenso flujo de turistas que nos visitaban. Eso ya es historia. Los hoteles permanecen cerrados y, en algunas zonas menos afectadas por la pandemia, algunos restaurantes abren tímidamente sus puertas con una serie de restricciones. No debemos confiarnos ni desafiar las normativas vigentes, que permitirán irnos incorporando lentamente, y con seguridad, a la llamada “nueva normalidad”.
El desarrollo de una vacuna eficaz es aún un misterio. Hay información discordante en ese sentido. Mientras algunos países como el Reino Unido suspendió, para luego reanudar, sus ensayos clínicos, otros como Rusia han señalado el poseerla, habiendo pasado las pruebas de seguridad y planificado su masiva distribución.
En esta competencia internacional, no basta ser el primero. Se debe otorgar la seguridad suficiente de eficiencia de la vacuna. De no ser así, los resultados podrían ser más desastrosos que el no tenerla, pues la población, confiada en su protección, dejaría de tomar medidas que impidan o, al menos, disminuyan la propagación del virus.
Por ahora solo nos queda esperar y seguir cuidándonos con la mayor responsabilidad.