Noviembre 2022

 

El mundo futbolístico se reúne en tormo al campeonato Mundial de Fútbol en Qatar.

 

La ministra del trabajo de un país vecino señaló casi textualmente “de la inflación nos preocuparemos después de este mes, ahora lo importante es ganar el Mundial”. Si bien todos creemos que este evento deportivo es importante, declaraciones como las señaladas parecen absolutamente desproporcionadas en relación con los intereses mayores de una nación.

El país anfitrión ha recibido muchas críticas por su pobre desempeño en relación a protección de los derechos humanos, seguridad de trabajadores y conductas oficiales de falta de respeto a la igualdad de género, al derecho de minorías, entre otras.

Durante la construcción de estadios, fallecieron más de 6.000 trabajadores. La mayoría de ellos, según información de noticieros, por falta de protección adecuada.

El Campeonato Mundial de fútbol ha sido definido, con razón, como una verdadera fiesta internacional. Si bien concordamos con esta definición, creemos que esta llamada “fiesta” también es un gran negocio, que mueve muchos intereses económicos

y que debe respetar derechos fundamentales para mantener su viabilidad futura.