Marzo 2014
Cambio de gobierno en Chile ¿Significa cambios en el Sistema de Salud?

Nuestro sistema de salud pública tiene excelentes resultados sanitarios, especialmente si se consideran los recursos dedicados a ella, pero hay otros problemas importantes que deben ser resueltos.
Existe un sistema de salud privado que muestra un alto grado de satisfacción usuaria, pero que en los planos más bajos tiene escasa cobertura para enfermedades graves o crónicas, que demandan un consumo elevado de recursos. La realidad es que los pacientes y sus familiares agotan sus recursos económicos y cuando no cuentan con más dinero se cambian al sistema Estatal de Salud. Es decir cotizan durante años, con las consiguientes ganancias para el sistema privado (Isapres) y cuando se enferman de patologías graves se vuelven al sistema público donde nunca han puesto dinero y comienzan a generar elevados gastos.
El sistema público tiene sueldos insuficientes, por lo que el compromiso de sus funcionarios se ve, en muchas ocasiones, afectado. No hay un adecuado sistema de incentivos y, salvo la satisfacción personal del deber cumplido, no existen gratificaciones que favorezcan un mejor desempeño.
La inamovilidad en los cargos lleva, en muchos casos, a trabajar en forma sub-óptima, sin que tenga ninguna repercusión para el funcionario.
Muchos hospitales no cuentan con tecnología adecuada para atender a sus pacientes y éstos deben ser derivados a otros centros asistenciales a través de un sistema lento, engorroso y que no siempre tienen buenos resultados. La falta de oportunidad es uno de sus principales problemas.
Se gastan grandes cantidades de dinero en comprar servicios al sistema privado de salud cuando lo más frecuente es que la implementación de los servicios comprados sea mucho más barata, quedándose los hospitales con el recurso de infraestructura o personal.
En aras de la trasparencia, el sistema de adquisición a través de un portal de la Web, hace que sea demandante y de difícil comprensión, lo que lo enlentece.
Algunas especialidades en falencia, como oncología y anestesiología tienen médicos contratados con sueldo estatal, extremadamente bajo, coexistiendo con otro profesional con las mismas calificaciones, o peores, y que percibe una remuneración que puede quintuplicar la anterior, a través del mecanismo de “compra de servicios”, por el mismo trabajo. Esto crea odiosas diferencias.
Los servicios de urgencia están colapsados y no hay adecuados programas de educación para instruir a los pacientes sobre cuando consultar, de acuerdo a la gravedad del cuadro, en los diferentes establecimientos de distintos niveles de complejidad.
La donación de órganos para trasplante ha tenido una caída vergonzosa en estos últimos años, entre otras causas por falta de políticas públicas claras al respecto y la ausencia de programas de educación.
La lista es larga pero lo más importante es que esperemos que, por fin, se hagan planes a largo plazo, sin mirar con miopía que la responsabilidad en esta área se agota tras un gobierno de cuatro años, donde es poco lo que finalmente se logre hacer, sino que con una mirada País, a futuro, con adecuadas alianzas participativas, los cambios que nuestro Sistema de Salud necesita.
Prof. Dr. Mario Uribe
Editor