Junio 2022
Es imposible no abstraerse a la discusión que se da en nuestro país sobre la nueva Constitución y la Asamblea Constituyente, encargada de su elaboración.

Ha habido mucha discusión, especialmente por algunos artículos que dicen relación a la multinacionalidad de nuestro país, no que sea multicultural, como proponen muchos. Aparte que haya 2 sistemas de justicia, uno de ellos para los pueblos originarios y otro para el resto de la población. Tiene más de 40 artículos para protección de los derechos indígenas, pese a que la población es de 10% aproximadamente, y elimina al Senado, trasformando al poder legislativo de bicameral a unicameral.
Aproximadamente el 80% de la población votó por efectuar un cambio en la Constitución, pero los miembros constituyentes han estado sometidos a fuertes críticas, muchos de ellos dicen relación con su falta de preparación, de análisis histórico y una visión refundamental en casi todas las áreas.
El problema de una Constitución es que debe ir más allá de lo contingente. Debe responder a las necesidades de toda la población, sin discriminación de grupos, pero tampoco de la protección desmedida de otros, porque se transforma en injusta. Especialmente si se desproteje a la mayoría.
Un país multinacional, es extremadamente difícil de implementar y trae, como riesgo, los afanes independistas de algunas de las naciones que lo componen. Ejemplo de ello hay muchos, la mayoría bastante desafortunados.
El que haya una cámara única también es un problema, primero porque elimina el Senado de la República, con una tradición de casi 200 años, pero especialmente porque resta contrapeso a la otra cámara, tomando decisiones más equilibradas y conservadoras. La cámara única puede estar dominada por un sector político, cualquiera que ésta sea, y transformarse prácticamente en una dictadura legalizada.
En esta editorial es imposible tocar todos los tópicos que generan discusión para una nueva Constitución, pero es importante destacar que los derechos que una Carta Fundamental garantiza, deben tener un sistema de financiamiento que los permita, o si no se transformará en letra muerta, asegurando una gran cantidad de problemas legales.
Elaborar una nueva Constitución es una tarea titánica y no es sólo el acoger las demandas de la población, sino darles una viabilidad estructural que asegure su implementación y permanencia.