Junio 2014
Es Imposible abstraerse al Mundial de Futbol. Dicha actividad congrega a varios miles de afortunados que pueden asistir al país sede, para asistir a los diferentes partidos. Muchos otros millones de personas lo verán por televisión en sus respectivos países.

El fútbol es un deporte muy bonito, que tiene una gran cantidad de practicantes y seguidores en todo el mundo. Se practica en los barrios, los colegios, divisiones infantiles, juveniles o amateurs y en diferentes categorías de profesionales. También permite movilidad social. En efecto, muchos de los jugadores mejor rentados del mundo, que ganan hasta 75 millones de dólares por año, provienen de medios sociales humildes.
Sin embargo, no todo es tan bueno como parece. La organización de este mundial en Brasil ha generado una serie de protestas porque ese dinero podría haber sido gastado para cubrir otras necesidades importantes, como salud o educación.
Las diferencias sociales han ido aumentado en el mundo en forma significativa. Es indudable que nadie cuestiona el que haya, individuos con ingresos personales elevados, en forma aislada, pero cuando en un país el 10% más rico tiene más del 40% de las riquezas y el 40% de la población tiene menos del 10%, es que hay una situación que requiere atención. Y la atención ha sido forzada a ser puesta en esta situación a través de huelgas, paros y movilizaciones en el país anfitrión de este Mundial.
Las autoridades, sometidas a una gran presión y bajo la atenta mirada de todo el mundo, han debido ceder. Esto soluciona sólo algunos problemas puntuales.
El gran desafío, puesto en el tapete en este mundial, es desarrollar políticas socioeconómicas justas que deben ser centradas en Educación y Salud como sus ejes prioritarios.
Prof. Dr. Mario Uribe
Editor