Julio 2012

 

Junio y julio son meses de verano en el hemisferio norte. Aprovechando las ventajas del clima se realizan múltiples congresos de diferentes especialidades. Participé en 2 de ellos; el Congreso Mundial de Oncología Gastrointestinal, realizado en Barcelona y el Congreso Mundial de Cirugía Hepatobiliopancreático realizado en París.

 

Hace algún tiempo escribía sobre el futuro de los congresos, cuestionado por algunos ante la amplia disponibilidad de información en línea.  En esa oportunidad señalé que probablemente se mantendrían ya que eran eventos científicos – sociales y uno tendría la oportunidad no sólo de actualizar los conocimientos, sino de departir con colegas de todas partes del mundo que representaban diferentes realidades.

El tiempo me ha dado la razón.  Primero en que es difícil concentrar el acceso a un conocimiento tan depurado y actualizado como se tiene en los congresos en forma personal a través de la web.

Las presentaciones entregadas por especialistas son de altísimo nivel y resumen, en un breve período de tiempo, decenas de publicaciones recientes sobre un tema específico,  sumándole a ello la experiencia personal.

Además hay otras actividades como: mesas redondas, simposios y presentación de casos clínicos, que permiten interesantes discusiones  basadas en pacientes redes.

O sea  que desde el punto de vista científico no hay duda que los congresos van a perdurar.

Su permanencia se facilita más aún si uno considera el aspecto social, ya que durante las cenas y eventos culturales se tiene la gran oportunidad de estrechar lazos y compartir.

En estas actividades se generan vínculos, proyectos conjuntos, intercambios académicos, entre otros.

Finalmente hay otra motivación para asistir a estos congresos, tal es sumar un par de días de vacaciones y hacer algo de turismo.

Barcelona estaba precioso, excelente clima, más barato que de costumbre  dado la crisis española, pero llena de vida, excelente gastronomía y mucha actividad.

En relación a París, podría extenderse escribiendo muchas páginas, pero sólo debo decir (y los que lo conocen me entenderán) que París, es París.

Hasta pronto.

Dr. Mario Uribe
Editor