Diciembre 2010

 

La donación de órganos ha experimentado una caída importante durante este año en Chile. De una fase de 9 donantes por millón de habitantes ha disminuido a aproximadamente 7 por millón. <strong>Dr. Mario Uribe, Editor.</strong>

 

Esto ha traído una baja significativa del número de trasplantes en nuestro país. No se tiene totalmente claro cuál ha sido la causa de esta disminución. Probablemente sea multifactorial. La nueva ley de trasplante que consagra a todo ciudadano como donante, a excepción que exprese manifiestamente que no desea serlo, pese a haber creado muchas expectativas, no sólo no ha logrado generar un aumento a la donación sino que parece haber influido negativamente a la decisión de donar.

Personalmente, en mi calidad de Presidente de la Sociedad Chilena de Trasplante, estuve de acuerdo con la promulgación de la ley en su momento pero siempre manifesté que debería estar acompañada de una campaña de difusión y educación masiva, en el corto, mediano y largo plazo. Siempre creí que su mayor efecto debería observarse en unos 15-20 años más, en que las nuevas generaciones nazcan con una nueva cultura de donación.

Desafortunadamente no se ha realizado una campaña de difusión adecuada la que debería ser efectuada por el Ministerio de Salud.

Otros estamentos han tomado acciones para mejorar la donación entre ellos la Corporación del Trasplante y La Sociedad Chilena de Trasplante. Esta última, a cuyo Directorio aún pertenezco, ha iniciado una campaña de difusión ha nivel de las universidades con una activa participación de estudiantes. Entre los más interesados se podrán efectuar cursos de monitores que, a su vez, difundan la donación a nivel de colegios, respondiendo preguntas y aclarando dudas.

Otros países como España han incorporado la donación de donantes a corazón detenido, lo que les ha generado una nueva fuente de órganos para trasplante. El sistema funciona bien pero es caro y difícil de implementar. Por lo demás la realidad española es completamente diferente a la nuestra ya que tiene tasas de donación de alrededor de un 500% sobre la chilena, con una negativa familiar muy baja, lo que los hace recurrir a nuevas alternativas para incrementarlas.

Debemos recordar que el costo asociado al trasplante en el mediano y largo plazo, es muy inferior a los gastos generados por tratamientos de mantención como las diálisis o hospitalizaciones por descompensación de diferentes patologías.

Esperamos que nuevos programas educacionales, atractivos, convincentes y de buena calidad sean fuertemente implementados para sacar a la actividad trasplantológica chilena de la etapa de estancamiento que actualmente se encuentra.