Abril 2023

 

Es tiempo de alegría porque culmina una etapa de 3 años de formación de los becados del Programa de Cirugía General del Campus Oriente de la Universidad de Chile, incorporándose a labores asistenciales en diferentes puntos de nuestro país.

 

Parece lejano recordar aquel día de la primera entrevista al integrarse a la Formación en nuestro Departamento.

Han crecido y se han desarrollado. Han pasado centenar de noches de insomnio y han vivido la alegría del saber, del progresar, de superarse y de beneficiar a nuestros pacientes, pero también el dolor del fracaso, del situaciones injustas o que parecían injustas.

La preparación para la vida quirúrgica es dura, pero la verdadera vida del cirujano, el trabajar mucho, el dormir poco, el no tener fines de semana y sobre todo, el paciente complicado. Gran tema.

Pero también es tiempo de evaluación.

Si bien la graduación de cada promoción, es el momento del balance, ésta es una situación especial. Los efectos duros de la pandemia hicieron temblar nuestro sistema de formación. Quedaron en evidencia nuestras falencias, cómo sistema de salud.

Puede que nos hayamos demorado en reaccionar, pero lo hicimos. Reajustamos los programas, apareció el Zoom, que vino para quedarse y la simulación quirúrgica alcanzó ribetes inesperados. Participé en muchas instancias de Educación, para poder ofrecerles un adecuado programa de acuerdo a lo que estábamos viviendo.

Nos hemos preocupado de que ustedes salgan bien formados. Por eso son pocos, lo que se gradúan hoy. Algunos fueron solicitados de sus servicios de salud, por lo que no sólo se ausentaron sino que deben recuperar las actividades no realizadas. Se graduarán en los próximos meses.

La modernización de nuestro Departamento, que realizamos hace algunos años al asumir esta Dirección ha permitido tener metas claras, objetivos precisos y número de cirugía y procedimientos que deben realizarse.

Siempre se temió que saliera una generación “COVID”; mal formada, sin las capacidades ni destrezas para enfrentar los desafíos quirúrgicos.

Estamos ciertos de que no es así.

Confiamos en nuestros residentes, hoy cirujanos, que tienen las competencias necesarias para su desempeño.

Para finalizar; un mensaje de vida:

La cirugía puede ser el amor de una vida, al menos así lo ha sido para mí, pero debe ser un amor que aunque demandante, debe ser de que, de ser positivo, debe nutrir nuestras vidas y nuestro espíritu. No de aquellos amores que, que lo exigen todo, que no dejan hacer otras actividades. Hay familia, hay amigos, puede haber hijos, hay descansos, que no pueden ser alterados por esta dedicación. No puede ser un amor insano.

La cirugía no es la vida, es parte de la vida.

La cirugía que ustedes han aprendido va a cambiar, pero lo que no va a cambiar es la dedicación y la atención a los pacientes, que son el objetivo final de nuestra formación.

Como docentes, si además de guiarlos en los primeros pasos de la cirugía hemos podido influir en esta forma de vida, nos damos por satisfechos.

GRACIAS.